Piel a partir de los 40: el mapa real de la firmeza facial

Nadie cumple cuarenta años y se despierta con otra cara. Lo que ocurre es más sutil y más desconcertante: un día la luz de un ascensor te devuelve un reflejo que no reconoces del todo. No hay arrugas nuevas, no hay manchas que antes no estuvieran. Hay algo en el...